lunes, 27 de abril de 2026

VESPAMANECE 9.0

Saludos desde la llanura.
Cuánto tiempo ha pasado desde que no usaba ese saludo, y cuánto tiempo desde que dejé de publicar regularmente en los blogs, pero aún surgen ocasiones dignas de ser contadas y recordadas; y en eso estamos ahora mismo. 
Este pasado fin de semana ha tenido lugar un evento vespístico de un gran nivel, no sé si recomendado por el Vespa Club España, pero bien podría serlo. No me atrevo a decir que es el mejor, a sabida cuenta de la gran cantidad de eventos, rodadas y quedadas de scooters que tenemos en nuestra geografía, pero hablando con muchos de los que asisten y que recorren en Vespa carreteras a lo ancho y largo de la Península, coinciden en que tiene un gran nivel. La Oveja Negra, scooter club de Hellín lleva ya unas cuantas ediciones, lo que les ha permitido ir afinando y mejorando este evento que no es otro que el:

VESPAMANECE

Un evento que surgió como una quedada vespista entre amigos para rodar por la Sierra del Segura, haciendo homenaje y conociendo aquellos pueblos protagonistas de la película "Amanece que no es poco" de José Luis Cuerda. La actividad ha ido creciendo y se ha ido consolidando como una quedada en la que confluyen pasión por la Vespa, amistad, gastronomía, tradición, música, cultura y buen rollo, y además se suma a todas aquellas otras actividades que permiten dinamizar y dar a conocer la Sierra del Segura y sus pueblos. He de comentar, que cuando a uno le llega al móvil el cartel del Vespamanece (o de la Vuelta a la Sierra, que esa es otra...) a uno se le alegra el cuerpo. Así, tras esta introducción, os voy a contar pormenorizadamente lo que ha ocurrido en el Vespamanece 9.0 en esta edición en Elche de la Sierra.

Comenzamos el viernes 24 de abril, a las 19:00 en Elche de la Sierra, localidad elegida este año para el desarrollo de todas las actividades. A lo largo de la tarde van acudiendo al centro cultural El Búho los inscritos, primer lugar de reencuentros y alegrías renovadas por volver a vernos, presentaciones de nuevos compañeros, y entrega de acreditaciones y obsequios a los asistentes, camiseta oficial, unos caramelos de Hellín, un poco de aceite donado por uno de los colaboradores y las pegatinas del evento. Esa misma tarde ya tenemos a nuestra disposición varias tapas en dos locales, para poder disfrutar con amigos y empezar a calentar, esa noche en el centro cultural El Búho, podemos asistir a un espectáculo de magia a cargo de Mr Vins. Hay que decir que, según nos contó Mr Vins, su espectáculo está influido e inspirado por el gran Juan Tamariz, y bien pudimos verlo tras los sorprendentes trucos que nos mostró, lógicamente no faltó el violín cuya fanfarria indicaba el éxito de los trucos (ya sé que esta referencia puede llegar a ser complicada, sobre todo si eres joven, pero todos los que estábamos allí la entenderán sin problema).

El cartel del evento con los colaboradores.

Vespambretta la tarde del viernes yendo a Elche de la Sierra, al poco salir de Albacete, nos pusimos el chubasquero puesto que hacía algo de fresco y el panorama presagiaba lluvia, como finalmente ocurrió.

Aunque la lluvia apareció, no lo hacía demasiado intensamente, y el camino fue bastante bien a pesar de todo.

Llegada al centro cultural El Búho, ya vemos algunas Vespas conocidas y empezamos a saludar a amigos de otras ediciones.

LONSC (la oveja negra scooter club, que hay que explicarlo todo...)

Pack de participación, camiseta, pegatinas y cupones de comida y sorteo final.

Algunos compañeros llevan, digamos, horario más tardío... Hasta bastante tarde estuvieron llegando algunos, y es que es preferible llegar el viernes, aunque sea tarde, que el sábado temprano, todo el tiempo que uno está en el Vespamanece sabe a poco, porque es tanto lo que se disfruta, que nadie se lo quiere perder.

El Sábado 25 de abril es el día en el que se hace la ruta principal. A pesar de que algunos de los integrantes de la caravana, no durmieron demasiado, se sale puntual. Una vez concentrados en el Centro Cultural El Búho, salimos en comitiva acompañados por la policía local y hacemos un recorrido por la localidad acogedora del evento, todos los vecinos se quedan anonadados al paso de tanta Vespa, unas 70 o más, los mayores por recordad el vehículo con el que se sacaron el carné hace años, los más pequeños por la variedad de colores el ruido y la cantidad de motos, y la gran mayoría con una gran sonrisa, saludando, sin saber que la Vespa cumple nada menos que 80 años. Una vez finalizado el paseo, salimos hacia la sierra, Vicorto, El Gallego, Férez y Letur serán los pueblos por los que pasaremos antes de llegar al puente de la Vicaría, punto de parada para hacer unas fotos. No es la primera vez que pasamos por esos pueblos, en algunos incluso hemos celebrado ediciones anteriores, pero el paisaje de la Sierra del Segura en precioso y siempre se disfruta de él; esta vez, tras los últimos episodios de abundantes lluvias, podemos deleitarnos con una explosión de verdes durante todo el trayecto, los embalses están a rebosar, y el olor a campo es una constante. En Férez paramos a tomar un pequeño almuerzo y ya por allí podemos ver a nuestra pequeña Yila rondando, sabemos que no vendrá a más Vespamanece y a pesar de que nos entristece, ha sido una suerte haberla disfrutado en todas estas ediciones, hemos estado con ella, la hemos paseado, nos hemos dado cariño mutuamente, incluso ha recibido algún premio como cualquiera de nosotros, Yila estará para siempre en el Vespamanece. 

Tras la parada, continuamos a Peñarrubia, donde comemos. El trayecto es muy placentero, a pesar del número de Vespas rodamos en caravana todos juntos, a un ritmo ligero pero no excesivo, el trazado de la carretera, quitando algunos tramos, no es demasiado revirado, el asfalto está en buenas condiciones, el tiempo está nublado, lloviznando ligeramente de vez en cuando, rodar así es un auténtico placer. En La Posada de Peñarrubia tenemos tiempo para hablar, comer, reír, recordar e incluso hacer nuevos planes. Tras la comida nos queda un tramo para volver hasta Elche de la Sierra y continuar con las actividades previstas. 

Llegados ya a Elche de la Sierra se nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un par de conciertos en la plaza del gorrinero, organizados por Maskerock, asociación cultural de Elche de la Sierra, el cielo se despeja y podemos disfrutar al sol de un buen ambiente con los grupos "El Pes-K" y "Negociando Gasolina". A media tarde un buen grupo de Vespistas quedamos para asistir a una visita cultural a Elche de la Sierra, donde podemos aprender aspectos sobre la historia y costumbres del pueblo, a través de su cultura, sus calles y edificios, instándonos a visitar el Museo de las Alfombras de Serrín el día siguiente, y el pueblo en otras fechas como sus famosos encierros o en la festividad del Corpus Christi, cuando se elaboran las efímeras alfombras que dan fama a este pueblo. 

Ya por la noche, tras el breve descanso que alguno hubiera podido disfrutar, nos disponemos a cenar, momento para comentar la ruta y charlar de nuevo con compañeros, disfrutando de uno de los valores más grandes que tienen estos encuentros, y es que tras varias ediciones, se ha conformado una especie de familia, con amistades muy estrechas y cómplices que hacen del Vespamanece el lugar en el que todos queremos estar. Tras la cena, concierto, con los Kalan Boys, ritmos surferos, western y blues que nos hacen disfrutar de la noche de la mejor manera.

En el Puente de la Vicaría

La Iglesia de Elche de la Sierra, única de la zona por tener dos torres campanario, visitamos su interior e incluso tuvimos el privilegio de poder ver su órgano histórico para comprender su funcionamiento.

Elche de la Sierra es conocida también por sus encierros, como atestiguan numerosos murales que jalonan el recorrido. Los toros vienen por el campo y entran en el pueblo, donde se acota un recorrido que conecta tres plazas donde se corren los toros.

Los Kalan Boys en acción.

Si hablamos de Vespamanece, no hablamos de concierto, más bien de "Jamoncierto", una tradición que naciera en el ya lejano Vespamanece de Yeste, cuando cortamos un jamón mientras disfrutábamos de un concierto, aquello, además de una locura o excentricidad, tenía su punto de buena idea, así que se incorporó y quedó como seña de identidad.

Domingo, 26 de abril, último día. Seguimos disfrutando, es el último día, pero sabemos que aún nos queda mucho por disfrutar, y más sabiendo que el día acompañará. Ya temprano, el sol nos saluda y saca una sonrisa. La salida hacia Hellín no es temprano, para dar tiempo a descansar, puesto que sabemos cómo se puede complicar la noche... Pero antes podemos disfrutar de la visita al Museo de las Alfombras de Serrín, no estaba previsto, pero a raíz de la visita al pueblo de ayer y viendo que teníamos tiempo la realizamos. El museo está localizado en una de las casas señoriales de Elche de la Sierra y se ha hecho un notable esfuerzo en dar a esta pintoresca tradición la notoriedad que merece. Todo lo relacionado con la elaboración de alfombras de serrín está explicado de manera muy clara y didáctica, no dejando otra sensación que la de querer hacer la visita al pueblo cuando se elaboran estas alfombras para verlas en vivo. 

A la hora prevista, algo más tarde pero no relevante, subimos en nuestras monturas y nos encaminamos a Hellín para comer y dar clausura a tan magno evento. Nos dirigimos a Ayna, con parada prevista para tomar algo y hacernos una foto de familia en el mirador de la Vespa, mirador homenaje a la ya mencionada película "Amanece que no es poco" de la que también bebe el Vespamanece. Tras la parada, nos dirigimos a Liétor, con otra parada, más breve y continuamos hacia Hellín, concretamente al Club de Tenis, donde tenemos reservada la comida. Después de la comida, se procede a la entrega de premios y sorteo de obsequios, otro de los momentos divertidos y con grandes dosis de humor, siempre con el gran Ramales como maestro de ceremonias. Abrazos, despedidas y los deseos de un pronto reencuentro se suman a los agradecimientos hacia la Oveja Negra que un año más nos ha hecho disfrutar con nuestra familia en uno de nuestros sitios preferidos: el Vespamanece en la Sierra del Segura.


Museo de las Alfombras de Serrín, altamente recomendable.

Mirador de la Vespa en Ayna, la Suiza manchega.

Fuente de Liétor, un clásico en las salidas vesperas de la Oveja Negra, y curiosamente lugar de sus primeras fotos como club...

Camino de vuelta a Albacete, no me resisto a fotografiar los azulejos de Nitrato de Chile, tantas veces vistos al paso por Pozocañada.

Casi 334 kilómetros de puro disfrute, os damos las gracias a todos con el deseo y la seguridad de que nos encontremos de nuevo pronto.

Gracias, amiga, allí donde lleve mi Vespa llevaré algo de ti.